2 feb 2010

agua y luces


Que después de la tormenta llega la calma es algo que ambos sabemos,  yo acabo de darme cuenta de que, aún después de tí, sigo con el mismo charco bajo mis pies, charco que la tierra no acaba de eliminar. Que poría ser mi momento y mi lugar, pero no lo quiero ahora ni aquí. Por "suerte", ya había conocido esta sensación antes, que a cada paso que avanzo siento que tiembla el suelo porque no soy capaz de ganarme nada, ni de encontrar mis ganas. Maldita sea! creí que sería la última vez...Te has llevado todo lo que habíamos conseguido dejándome la casa vacía por completo, y cuando entro por la puerta lo único que me espera es esa vieja silla en la que tantas veces me he sentado contigo, vacía y apuntando a la ventana de mi habitación a la que me voy enganchando poco a poco al ritmo del Hotel California de los Eagles, y que además, me da miedo volver a abrir. Espero y deseo que todos esos viejos muebles te sirvan mejor a tí y te ayuden a decorar. Yo debo ir a por lámparas, te has llevado hasta la luz y no me gusta estar a oscuras, pero implicarme en cambiar la instalación eléctrica conlleva ganas y mucho tiempo, de los cuales yo ya no dispongo.

1 comentario:

  1. Que fácil es siempre identificarse contigo. Leerte siempre es una experiencia única. Las cosas materiales son caducas. La vida es casi infinita, aunque no nos demos ni cuenta. 1 besito ;)

    ResponderEliminar