24 may 2010

Para mi, no habrá otra igual.



 Jorge Garcia


Hawaii ha sido un lugar hermoso donde esconderse durante seis años. A veces pude casi convencerme de que "Lost" era simplemente una pequeña serie que hacía con unos amigos en la selva. Siempre me gustaba pensar en nosotros como los hojalateros de "Sueño de una noche de verano" hasta que algo me hacía despertar de esa fantasía y me veía forzado a reconocer cómo de grande se estaba volviendo la serie, como estar nominados a un Golden Globe. J.J. siempre quiso que disfrutase mi experiencia y facilitarme los premios, así que me regaló mi primer esmoquin hecho a medida.
Creo que el tiempo que pasé en la tienda del cast será el que más extrañe. Cantábamos canciones mientras Terry y Naveen tocaban la guitarra, hicimos valientes esfuerzos de grupo para completar el crucigrama del New York Times de un viernes, y jugamos mucho al Scrabble.
Mi último día en "Lost" fue también el más largo: 20 horas. Sin entrar en detalles, puedo decir que el rodaje fue peligroso, físico y mojado. Pero, ¿qué podría ser más apropiado? ¿De qué otro modo podría acabar esta serie más que con una épica noche de maratón de rodaje? Al final de todo ello remarcamos cómo esperábamos que el final fuese más emocional, pero estábamos demasiado cansados como para llorar.
Admitiré que me puse un poco emocional con Matthew Fox. Le di las gracias por todo lo que me enseñó, y por llevarme de viaje a Japón a ver a Green Day en el primer verano de rodaje. Para entonces, volar en último minuto a un pais extranjero estaba fuera de lo que me resultaba cómodo, pero de cualquier modo, nada en "Lost" me resultaba cómodo.
Me quedé por allí incluso antes de acabar para ver el rodaje final de toda la serie. Pude sentir la reticencia del director Jack Bender a decir "ya está" en esa última toma. De hecho estoy bastante seguro de que pidió más tomas para retrasar lo inevitable.
Aún no creo que el final me haya golpeado del todo. Quizá lo sienta cuando la finale se emita el domingo. O quizá cuando me suba al avión en el aeropuerto de Honolulu por última vez como residente de Hawaii.
No tengo ni idea de cuál será mi próxima aventura, sólo sé que este trabajo será difícil de continuar.

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