7 jun 2010

 
Memoria

"El amor ha fascinado a la humanidad. Dos personas se conocen y se enamoran. El amor surge (uno no hace nada para padecerlo, simplemente ocurre); el amor nos hace olvidadizos, obsesivos, vulnerables, inseguros, celosos, acelera nuestro pulso, nos puede sumir en la depresion o en la euforia. La experiencia del amor se vive como algo irracional, predestinado; deforma la realidad, no obedece a las leyes de la razon y la objetividad.
De algun modo, aflora cierta logica en ese impulso inconsciente. El amor llega por azar y sería paradojico que pudiera controlarse como se controla una herramienta fabricada por uno mismo. En su lugar, se produce un poderoso sentimiento que provoca sintomas enfermizos que nublan la razon y quiebran la voluntad.
Es cierto que el amor se apoya sobre dos cimientos que tambien conforman las enfermedades psicologicas: los recuerdos inconscientes y los mecanismos de defensa. Enamorarse depende en gran medida de nuestras experiencias y de aprendizajes pasados. En este sentido tiene connotaciones de transferencias del pasado. Muchos psicologos ven en el un retorno a la infancia en el clamor por el ser querido.
Tras años de experimentacion con monos rhesus, Ranulfo Romo, neurologo, ha concluido que sin memoria no hay concepcion de mundo. Ni del amor.
Ante un estimulo externo la parte primordial del cerebro activa una sensacion de bienestar. Para que esta sensacion se transforme en un sentimiento de amor o una emocion de felicidad hace falta q el pensamiento se ponga a hurgar en la memoria, en busca de datos o recuerdos similares. Es una busqueda frenetica e instantanea en el pasado. No existiria el mundo sin memoria. En cierto modo, todo es pasado. Si la mente no encuentra en la memoria nada que pueda compararse al estímulo externo en belleza, sentimientos o capacidad de amar, entonces nace el amor que fusiona a la pareja.
(...)
Asi nace el amor en los monos rhesus y en los humanos. Fundamentalmente es pasado. Y sin memoria no existiria. Si prolongamos este proceso mental hasta las ultimas consecuencias , resulta que son casi alucinaciones. Por una parte, se esta sugeriendo que la experiencia amorosa mas reciente debe superar el umbral de profundidad y complejidad alcanzado por las anteriores. Como ocurre con las drogas, cada vez se requieren dosis mayores para colmar el sindrome de abstinencia.
(...)
El nivel de felicidad aumenta a partir de una edad avanzada. No se trataria unicamente de que el paso de los años haya ampliado inusitadamente el archivo de datos y recuerdos para confabular un poder metaforico cada vez mas acrecentado, si no que las ultimas sensaciones de bienestar, para poder transformarse en sentimientos, habran requerido experiencias mas ricas y complejas que las anteriores."
PUNSET, EDUARDO (2007): "El viaje al amor".

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